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El secreto de la empanada de mi abuela

Cuando alguien me pregunta “cuál es mi comida favorita”, me cuesta elegir un único plato de la gastronomía gallega! Los que hayáis probado algunas de nuestras exquisiteces, sabréis que se caracterizan por una materia prima de excepción, preparada con poco condimento, bajo la supervisión de las mejores manos! Pero cuando me insisten un poco más, y están convencidos de que debe haber algún plato que me haga perder el sentido, aparece en mi mente LA EMPANADA DE MI ABUELA!

Mi abuela, de ahora ya 95 años, se encargaba de tenerme preparada una rica empanada de pan de maíz y relleno de zamburiñas, cada vez que  le hacía una visita! Y os aseguro que eran bastantes frecuentes…y no por la empanada precisamente, sino porque ella es LA abuela!, un ser entrañable dónde los haya…con la sabiduría propia de una persona mayor y la tranquilidad necesaria para poner linimento en cada herida y problema, con la paz con la que sólo ella sabe hacerlo!

Ella me advertía de que con tanta empanada, inevitablemente iba a acabar aborreciendo su sabor…pero eso es imposible! Debe ser en esto en lo único en lo que se ha equivocado estos años… Aún es hoy el día en que la sigo devorando y disfrutando, igual que una niña que rechupetea y se pringa con un rico algodón de feria!

Pues hoy voy a compartir con vosotros la receta mágica, la receta con la que he soñado todos estos años, y que ya está en mi poder! Y a partir de este post, en el vuestro! Os advierto que tiene su dificultad y no siempre sale a la primera, pero si la práctica y la experiencia es un grado, experimentemos hasta que nos salga perfecta, no?

Ingredientes para tal obra de arte culinaria!

Para la masa:                                                                Para el relleno:

– 1/2 kg de harina de trigo                                        – aceite de oliva

– “un puñado” de harina de maíz                         – una cebolla y un ajo

– un vaso de agua                                                        – un pimiento rojo

– una nuez de levadura fresca                               – tomate triturado

– un huevo batido                                                       – vino blanco

– sal                                                                                   – xoubiñas

En este caso el relleno será de xoubiñas ( sardinas pequeñitas ), porque las teníamos a mano en casa, y porque la empanada resulta deliciosa igualmente!

Empezamos con la masa. Mezclamos ambas harinas tamizadas y las depositamos en un bol. Vertemos sobre ellas un huevo batido y removemos. Poco a poco iremos añadiendo un vaso de agua templada con sal, en la que habremos disuelto previamente la nuez de levadura.

Cuando todo esté perfectamente mezclado, extremos la masa del cuenco, y seguimos amasando con las manos, sobre una superficie enharinada, hasta que adquiera una textura blanda. Cuando podamos comprobar que no se queda pegada a las manos, volvemos a depositarla en le bol, con harina por encima y tapada con un paño, dejándola reposar al menos dos horas, para que fermente!

Mi abuela, sobre la masa, estampa con sus dedos una señal de la cruz y ella asegura que, como no se dibuje sobre la masa dicho símbolo, la empanada no sale! Eso lo dejo a vuestra elección, pero si no os sale, luego no digáis que no os avisé.

Mientras la dejamos reposar, nos encargamos del relleno! En una sartén con aceite, sofreímos lentamente la cebolla el ajo y el pimiento. Cuando todo está pasadizo, añadimos el tomate triturado y un chorro de vino blanco. Ésta es la base para cualquier relleno, al que luego se le puede añadir: xoubiñas ( en este caso), zamburiñas, pulpo, bonito…lo que más rabia os dé a cada uno!

Dividimos la masa en dos ( base y tapa ) y comenzamos estirando con rodillo la base, mientras invocamos a todos los dioses para que no se nos rompa, al transportarla a la bandeja del horno, previamente enharinada!

Extendemos sobre la masa el contenido de la sartén, y distribuímos por la superfície las sardinillas! Una vez hayamos terminado, extendemos la otra mitad de la masa, y la situamos como tapa. cerrando los extremos, para que no se salga en contenido.

Pinchamos la superficie para que no se hinche en el horno, dejándole un respiradero central y la pintamos con huevo batido, para que se dore en el horno.

La fuente de calor debe haberse encendido con anterioridad, y la empanada debe permanecer en ella durante 25 min a 200 grados. Los primeros 20 sin ventilador y los últimos 5 con él, para conseguir la cocción perfecta de la masa!

Pues hasta aquí la receta de hoy! Estoy segura de que tendréis que hacer grandes esfuerzos de contención, para no comérosla en caliente! Disfrutadla de principio a fin y si puede ser en familia, porque “la comida, en buena compañía, sabe mejor”…otra frase sabia de tierna abuela!

Hasta la próxima!

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10 Comentarios

  1. Muero por la empanada gallega ,sin importar el relleno que lleve. Mu madre también la hace así como tu abuela . Un abrazo grande y a disfrutar de una empanada gloriosa a Galicia .

  2. Que generosidad por tu parte el compartirla, muchísimas gracias!!!
    Espero que disfruteis de las que hace tu abuela muchísimos años mas. En breve probaré a hacerla.
    Gracias de nuevo María!!! Un abrazo

  3. Gracias María por tu receta de la empanada que es uno de los sabores que siempre me recuerdan a Galicia. Un recuerdo siempre agradable y con cierto sentimiento de morriña. Un saludo

  4. La abuela de mi marido siempre decía que había que rezar una oración especial al hacer la cruz en la masa, pero que ella no se acordaba de cómo era. Yo la primera vez que probé a hacer una empanada al hacer la cruz no sabía que rezarle y dije en voz alta y contundente: POR DIOS SUBE, POR DIOS SUBE!!! Y subió…
    Contando esta anécdota al cabo de unos años en un pueblo en casa de unos amigos, la abuela dijo: yo sé la oración que hay que rezar, escucha con atención
    “San Levedo te levede, San Xoan te faga pan, ricos e pobres de ti comerán”.
    Me quedé tan sorprendida que no se me ha olvidado jamás 😉

  5. Para que no se rompa la masa al transportarla a la bandeja yo pongo sobre la encimera papel de hornear, la estiro sobre el papel y despues la llevo a la bandeja, le doy la vuelta y quito el papel. Y asi no se rompe. No sé si me he explicado bien 😊

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